
El planeta y los integrantes de los cuales se conforma están basados en la evolución. En la actualidad continua de la misma manera, con la diferencia de que esta nueva evolución está siendo provocada por elementos externos a la naturaleza: “la mano del hombre en la tecnología, es por ello la frágil línea que nos separa de una tragedia o de un gran ÉXITO”.
El aprendizaje como lo menciona en el documento Vargas Beal conlleva “nueva exigencia educativa: desarrollar competencias y hacerlo a partir de aprendizajes significativos y situados en la realidad”.
Mencionados los párrafos anteriores podemos descartar en definitiva que el aprendizaje sea algo trivial, pero es inevitable diseñar parámetros que nos ayuden a medir los aprendizajes obtenidos, ya que como lo mencionamos es en base a estos aprendizajes el rumbo que tomará la evolución actual, es decir la evolución tecnológica.
Para medir los resultados definitivamente si son de apoyo lo que llaman “simples preguntas”, sin embargo no son las únicas herramientas que existen para poder dar una idea lo mas acercada posible de lo aprendido, ¿a que me refiero cuando menciono “una idea lo más clara posible”? A que es posible, por ejemplo: que en una evaluación de preguntas sobre “colocación de muro” un alumno no obtenga las calificaciones deseadas, sin embargo a la hora de aplicar los conocimientos en una situación práctica el muro quede perfectamente construido y cumpla todos los requerimientos técnicos. Sin embargo será parte no solo del aprendizaje, sino también de una disciplina el que cumpla con el requisito teórico, por lo que conlleva otros aprendizajes obtenidos a parte de los evidentes.
Es en este punto donde queda clara la nueva elaboración de competencias en la educación, nos habla de aprendizajes paralelos como son: la disciplina, la ética, en fin los valores y maneras de acrecentar en el joven las capacidades de resolver problemas, que maneja van paralelos a los aprendizajes necesarios para dar respuestas prácticas y funcionales a la sociedad.